In útero


 
Fui tu casa
ocho semanas infinitas.
Te alimentaste de mi cuerpo y de mi sangre.
Fuimos latido,
habitamos el mismo templo.
Conociste mis aristas, mis rincones nocturnos,
mis sueños y mis risas,
el trajín durante el día y el ruido de mis noches.
Me convertí en madre por segunda vez consecutiva,
nos confundimos con las mareas de la vida.
Fuiste embrión de 3,8 mm
un corazón sin latido
y yo un cuerpo de embarazada sin vida.
Nos reencontramos cara a cara
con la muerte in útero.

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