a ti, abuelito

Mientras tu corazón se debate entre la vida y la muerte, yo ansio volver a pisar Mallorca, nuestra tierra natal, para cenar contigo una tortilla francesa en la mesa-camilla y volver a besarte antes de salir por el portal de tu casa. No olvidaré nunca tu rostro afeitado del barbero, tus ojos azules, tu estatura, tus camisas lisas, de rayas y de cuadros, el ruido del aparato del oxígeno como aprendiste a decirlo después de estar años enganchado a sus orificios. También tus manos ásperas como el tronco de un milenario árbol, tu olor a colonia de señor mayor, el trinxet con el que cortas pan, queso, sobrassada, carne y robiols, todo a la vez. No olvidaré la palabra con la que te despediste de mí, ayer noche. ¡Cuánto tiempo hace ya de eso!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
:-)
Azahara Palomeque ha dicho que…
Pues sí, lo mejor en estos casos: no olvidar. Qué bonito...
Anónimo ha dicho que…
OK......, es muy bonito, esta un poco mejor.

Salut, y muchos besos

llamj
Nos curtimos de las vivencias que luego se convierten en recuerdos pero eso es señal inequívoca de que hemos existido y, más aún, el que alguien nos tenga presentes significa que no sólo hemos vivido sino que nuestra vida ha significado algo para esa persona. Como para tí tu abuelo. Ahora nos toca a nosotros recordar y "confesar" que hemos vivido para que los que vengan sepan que hay una parte de ti que ha forjado otra persona.
Estefania.

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