La crea-cción de un nuevo arte


¿Es exagerada esta ilustración de Leo (Da Vinci)?

El Barça no solo juega al fútbol también enamora con el balón en los pies y podéis cantar la sintonía infantil de Oliver y Benji, sin vergüenza, yo también lo he hecho en silencio. Ser culé este año es exhibir colores blaugranas en camisetas de manga corta, bufandas de invierno, balcones públicos y privados, ropa interior de verano, pendientes estridentes, patatillas, piruletas, posavasos y sábanas de dos politonos. El Barça está en todos los rincones de Barcelona que desde hace 1 mes, y no es para menos, bota bota bota con su equipo.
La plantilla ha conseguido lo impensable al principio de la temporada, el triplete: Copa, Liga y Champions; los que seáis adictos seguid cantando aunque no os oiga nadie, el fútbol es lo que tiene; es visceral. El primer equipo nacional que lo consigue tiene el mister de la creación, el joven señor que habla de fútbol en las ruedas de prensa, que lucha por el partido como uno más desde la banda y no pierde la elegancia en ningún momento. Señores mayores del fútbol, va para ti Camacho, y para ti, Aragonés, en el siglo XXI es importante lo que haces, tanto o más que lo que dices, que también. Así que aprender de la cantera.
Pep Guardiola desde la sombra mediática ha sido el mejor director artístico de la ciudad condal, y no exagero si comparo la sincronía entre los once, el cambio de ritmo de los jugadores y su dominio del cuerpo con el control de pesos que trabajan los bailarines de un ballet contemporáneo. Hombres que luchan por la victoria y no van de blanco ni enseñan sus dotes masculinas porque ya están a la vista. Y para terminar algo simple porque no consigo el chiste "i ja és tard i vol ploure". Força Barça!

Comentarios

Alberto López Martín ha dicho que…
Soy del Barça desde que no levantaba dos palmos del suelo -cariño compartido con el athletic, pero eso es más una cosa de filosofía que de vísceras-. Y este año he disfrutado como nunca, claro...

Tres trofeos y seis bofetadas a los que opinan que el fin justifica los medios. Ningún fin justifica nada porque nada termina, y las huellas, el tránsito, son más importantes que cualquier museo.

Un besito Joana!

Entradas populares