5 horas

cuando me acuesto cuento las horas que me alejan de ti; aunque ya tengo calculada la diferencia en todas las franjas horarias, muevo cinco dedos para asegurarme de que tú me llevas 5 horas de ventaja en los sueños. Y te pienso en blanco y negro. Y no me doy cuenta y ya estoy durmiendo. Me despierto y te grito por la ventana que da a la ciudad del miedo, de los colores y los olores. A la ciudad del tiempo, de los relojes y los recuerdos.

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